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lunes, 8 de mayo de 2017

Cómo elegir coto y acertar

Ahora que la temporada de caza ha llegado a su fin, el movimiento de cazadores de un coto a otro es continuo. Aquellos que no quedaron contentos buscan uno adecuado a sus necesidades de cara a la temporada que viene, en ocasiones sin tener en cuenta aspectos importantes. ¿Cuáles? Aquí te lo contamos. 

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com


1/ Visita el coto y fíjate en esto

Lo primero en que debes fijarte a la hora de buscar un coto de caza -bien en Internet, revistas del sector u otros medios- es que contemple la especie y modalidad que te guste practicar. Después, tras contactar con el propietario, visita y observa sus dominios para conocer de primera mano si tiene buena densidad de la especie en cuestión, pero ¿cómo lo puedes comprobar? Debes fijarte en los rastros y realizar conteos. Si no sabes hacer un censo solicita dar varios paseos por el coto, tanto en coche como andando y anota los animales avistados y los kilómetros recorridos. Haz lo mismo en tu coto anterior ¡y compara! Si en el anterior apenas había caza y aquí no te salen las cuentas, evita salirte de Málaga y meterte en Malagón, como suele decirse. Valora además de la densidad si está bien gestionado: en cuanto a caza menor es importante saber cuántos bebederos y comederos posee –al menos uno cada 50 hectáreas te indicará que se preocupan por alimentar sus poblaciones-, o si existen siembras para la caza. Si posee guardería y está correctamente entablillado también es sintomático que cuidan lo que tienen. En cuanto a caza mayor, visita los comederos, siembras, praderas y otras zonas de querencia. Quien mejor las conoce es su propietario. Por último solicita facturas de daños, seguros contratados y toda aquella documentación con la que puedas hacerte una idea del número de animales que esas tierras albergan.

2/ Solicita consultar el plan técnico 

Como regla general, cada cinco años debe realizarse en cada coto de caza un nuevo plan técnico, también llamado plan de aprovechamiento cinegético. No es necesario que te muestren la memoria completa, pero sí la resolución que la administración facilita al propietario cada vez que se renueva este. Esta resolución incluye toda la información necesaria para saber qué es lo que estás contratando. En ella se incluyen: modalidades, cupos por cazador y día, número de precintos, días de caza autorizados, número máximo de socios o cazadores, delimitación en cuarteles si las hubiera, superficie total y de cada uno de estos cuarteles, capturas del plan anterior y las previstas en el futuro; por indicar las más relevantes. Si son reacios a mostrarlo piensa que algo ocultan y puede que no sea verdad parte de la información que hasta el momento te han facilitado.


3/ Infórmate por otros medios

Siempre es bueno contrastar la información de quien te lo está arrendando y esto lo puedes conseguir preguntando a la gente de la zona. Lo ideal es poder contactar con antiguos socios del propio coto, pero si no tienes idea quiénes eran, al menos podrás preguntar a la gente del pueblo. Llama al Ayuntamiento y si disponen de Técnico o Concejal de Medio Ambiente, contacta con él. Agricultores y ganaderos también te darán información valiosa, ya que son a quienes les afectan directamente los daños. Pregúntales si están contentos con la actual gestión, si se les pagan estos, si para ello se han realizado peritaciones durante los últimos años, quiénes las realizó y cuál fue su cuantía. Son ellos quienes más tiempo pasan en el monte y quiénes mejor te orientarán acerca de la densidad de especies cinegéticas de la zona y su gestión. También puedes consultar en la federación de caza de la comunidad autónoma en cuestión si existe o ha existido alguna sociedad en la misma localidad. Contacta con ellos, puedes obtener información adicional.

4/  ¿Cuánto debo pagar?

Lo primero que debes tener claro es si estás interesado en contratar una o varias acciones para ti y tus amigos o queréis quedaros con el aprovechamiento cinegético al completo. Ten en cuenta que esto último suele salir más caro. Ya que en el caso de las acciones, tendrás posibilidad de contratar solo aquello que te interesa –la media veda, las esperas por daños al jabalí, un precinto de corzo u otra especie de caza mayor, etc.-. Dependerá mucho de la zona de caza. Por poner un ejemplo, algunos cotos sociales de caza menor en provincias como Cuenca, Ciudad Real o Toledo comercializan acciones de caza para ‘forasteros’–es decir, para gente que no es del propio pueblo- por menos de 500 euros anuales. Sin embargo, cotos de caza con la misma densidad en Madrid son difíciles de encontrar por menos de 1.000 euros. En la caza mayor sucede algo parecido. Ahora que es tiempo de corzos encontrarás precintos que pueden oscilar entre los 500 y los 1500 euros, dependiendo de la zona de caza y el tipo de coto. Suelen ser más caros los que mejores siembras tienen o si disponen de agua abundante o son famosos por tener querencia para determinadas reses –montes especialmente cochineros, por poner un ejemplo-. Internet puede ayudarte. Consulta anuncios de la zona y hazte así una idea de lo que se está pagando en cotos de alrededor.


5/ ¿Quiénes tendrás como vecinos?



Las lindes son muy importantes en cuanto a cotos de caza se refiere. No es lo mismo lindar con una reserva, a sabiendas que cuenta con guardería y la presión cinegética a la que están sometidas es mucho menor que la mayoría de cotos de caza, que lindar con un terreno libre o de aprovechamiento común, donde cada domingo decenas o cientos de cazadores exterminen cada palmo de terreno propio y ajeno. Infórmate a quiénes pertenecen, cómo están arrendados –si es de manera anual cuenta con que no se realiza ningún tipo de gestión-, si están correctamente entablillados, y en el caso de caza mayor, si se realizaron en años anteriores monterías o batidas y cuáles fueron sus resultados. Toda la información que puedas obtener en cuanto a los alrededores será tan válida como la de los propios terrenos de caza. Se trata de que no te engañen y tus futuros días de caza no se conviertan en una pesadilla. ¡Suerte!


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viernes, 28 de abril de 2017

Precintos de corzo: dónde, cuándo y cómo colocarlos

Inmersos ya en plena temporada corcera aún son muchos los cazadores que tienen dudas acerca del lugar donde deben colocar el precinto una vez abatido el animal, cómo hacerlo o simplemente en qué momento utilizarlo. En las siguientes líneas apuntamos comunidad por comunidad los citados aspectos. 

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com
Colocando precinto entre roseta y luchadera, lugar donde la mayoría de las comunidades exigen instalarlo. / ForestCaza


Andalucía

Debes colocarlo antes de mover el animal del sitio donde lo hayas abatido y colocar el precinto en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.

Aragón

Colócalo nada más cazarlo y antes de abandonar el coto de caza, atraviesa una de sus orejas o ajústalo en la cuerna.

Asturias

Precinta nada más abatirlo, en el trofeo. Puede ser en cualquier lugar de este último. La legislación al respecto no especifica el sitio exacto.


Cantabria

Utiliza el precinto nada más abatir el corzo. Colócalo en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.


Castilla-La Mancha

Debes fijar el precinto en la cuerna del corzo antes de abandonar el coto de caza donde lo hayas cazado. En lugar donde colocarlo: entre roseta y luchadera.


Castilla y León

Debes colocar el precinto una vez abatida la pieza, sin que esté permitido moverla. Ponlo en la base de la cuerna, entre la roseta y la primera punta.

Cataluña

Precinta cuando cobres la pieza. En este caso por duplicado (así se entregan a los cazadores): uno en la cuerna y otro en el corvejón (para poder portar la carne del animal).


Extremadura

Coloca el precinto antes de moverlo, bajo la luchadera bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento.


Galicia

Debes fijar el precinto antes de mover el corzo tras abatirlo. Fíjalo entre luchadera y roseta para que tenga que ser destruido irremediablemente tras su utilización.

La Rioja

Pon el precinto inmediatamente después de cobrar el corzo y antes de trasladarlo a los lugares de inspección veterinaria, despiece u otros. Mucho cuidado con dañarlo durante estos últimos menesteres.

Navarra

Colócalo nada más abatirlo, entre roseta y luchadera, siempre y cuando cuente con esta última y tenga unas dimensiones suficientes para evitar que se salga del cuerno una vez cerrado el precinto. De otro modo, ajusta fuertemente en el lugar del trofeo donde tenga que ser destruido tras ser utilizado irremediablemente.

El precinto debe utilizarse una sola vez y colocarse bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento. / ForestCaza


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viernes, 31 de marzo de 2017

Todo lo que debes saber si has pensado vallar tu finca

Si alguna vez te has planteado vallar tu finca o coto de caza, las siguientes líneas te interesan. Aprovecha el inicio de los meses de veda y aprende todo lo que debes saber al respecto. No olvides antes seguir los siguientes consejos para conocer si realmente es lo que necesitas.

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

Vallado cinegético. / ForestCaza

1. ¿Por qué vallar?

Muchos propietarios de fincas privadas de caza mayor abiertas se plantean hacerlo para garantizar tanto los resultados de las cacerías como la seguridad de sus terrenos frente a los furtivos. Pero también hay inconvenientes: si su superficie es pequeña, puede traducirse en problemas de consanguinidad de nuestras especies, así que si lo haces te verás obligado a introducir animales de otras fincas cada cierto tiempo. También habrá quien rechace cazar en tus dominios por considerarla una caza ‘artificial’. Por último, vallar cientos o miles de hectáreas no es precisamente barato. Recomendamos hacerlo sólo cuando no sea posible dar viabilidad económica a tus terrenos de otro modo, pues siempre es mejor potenciar la gestión de terrenos abiertos. Tú decides.


2. ¿Qué requisitos debe cumplir mi finca?

El primero, contar con una superficie mínima que suele estar reflejada en la normativa cinegética de cada comunidad. En Andalucía, por ejemplo, es de 2.000 hectáreas, por 1.000 en otras como Castilla-La Mancha y Valencia y de 500 en aquellas reguladas por la Ley de Caza de 1970, como Madrid y Cataluña. El segundo requisito es solicitar el vallado a tu ayuntamiento a través del correspondiente formulario. Si cumples ambos y entre los usos urbanísticos se contempla el destino de los terrenos como rústicos con aprovechamiento cinegético como finca cercada de caza, podrás hacerlo.


3. ¿Qué tipo de vallado me conviene?

Las cinegéticas, también llamadas ganaderas o anudadas, son vallas de tela metálica soportada comúnmente por postes de madera. Se usan normalmente para ganado en pastoreo extensivo y fincas privadas de caza, y se caracterizan por los grandes cuadros que forman los alambres verticales y horizontales. Hay dos tipos. En las más habituales el alambre vertical va enrollado en el horizontal. Es el conocido como nudo de muelle. En las llamadas ‘de alta tensión’, los nudos entre los alambres horizontales y verticales se realizan mediante otro alambre independiente. De ahí su nombre: nudos independientes. Estas últimas son las más recomendables para la caza mayor, ya que garantizan una mayor resistencia y duración. El grosor de los alambres puede ir desde 1,9 a 3 milímetros, y las alturas habituales oscilan entre 80 centímetros y dos metros. Para identificar un tipo de valla suele utilizarse la siguiente fórmula: por ejemplo, 200/22/15, donde 200 sería la altura, 22 el número de alambres horizontales y 15 la separación entre los verticales.

4. ¿Cuánto me costará y cuándo estará listo?

Las empresas suelen ofrecerte un presupuesto por metro o kilómetro lineal, que suele rondar entre los 7 y 15 euros. ¿Por qué tanta diferencia? No es lo mismo vallar una finca llana donde la instalación de los postes puede hacerse de manera mecanizada y el transporte del material resulta sencillo que aquellas otras de orografía más abrupta donde sea necesario ‘cavar’ e incluso haya que utilizar un helicóptero para transportar el material. Para hacerte una idea, vallar un coto de caza mayor medio de unas 2.500 hectáreas puede costar alrededor de 200.000 euros. En cuanto a los plazos, si no quieres que tarden más de lo previsto, exige que el presupuesto definitivo refleje los días necesarios para vallar un kilómetro –unos 20 en el caso de una cuadrilla de tres o cuatro obreros especializados–.

5. ¿Cómo debo vallar?

Para evitar fugas, la altura de la valla varía en función de la especie: en el caso de jabalí, corzo y gamo debe ser de entre 1,60 y 1,80 metros; en el del ciervo, de 2,20. Lo mismo sucede con la distancia entre postes: en el caso del suido ha de ser de entre dos y cuatro metros, y de entre cuatro y seis para los cérvidos. Por cierto, si quieres evitar que los cochinos tengan una vía de escape deberás enterrar los primeros 20 centímetros del vallado: son especialistas en levantarlo. La distancia entre los hilos verticales de la malla anudada será de 15 centímetros, y entre los horizontales aumentará progresivamente desde los cinco centímetros de la parte inferior hasta los 20 de la superior de modo que los cuadrados más grandes queden arriba.

6. No olvides dejar pasos para la fauna

Paso para fauna. / ForestCaza

Debes habilitarlos cada 500 metros en zonas de bosques, monte bajo, arroyos y riberas, para facilitar que los animales puedan desplazarse de un lado a otro para colonizar nuevos territorios. En áreas agrícolas y abiertas bastará con hacerlo cada kilómetro. Su ancho será de 25 centímetros y su altura debe permitir el paso tanto de especies de caza mayor y menor y de otros pequeños animales.
Lo tienes todo en este manual del MAGRAMA que puedes descargar aquí.

7. ¿Qué consecuencias tiene en el hábitat y la fauna?

Muchos gestores se preguntan cómo reaccionan las poblaciones de caza mayor a los vallados pero no siempre se tiene en cuenta qué les sucede a los hábitats. Un estudio publicado en 2012 por Sánchez Prieto y colaboradores de la Universidad de Extremadura, Effects of small barriers on habitat use by red deer: implications for conservation practices. Journal of Nature Conservation, indica que estas ‘barreras’ tienen un efecto negativo a largo plazo sobre el mantenimiento de las praderas. Los resultados de este experimento concluyen que el hecho de colocar vallados puede inducir efectos inesperados en el paisaje, influidos fundamentalmente por la distribución del ciervo ibérico y el consecuente uso del pasto disponible. O lo que es lo mismo, ocasionar la pérdida de hábitat valioso para otras especies, como el conejo de monte y otros mamíferos. Por tanto, si te estás planteando vallar tu finca, este puede ser un inconveniente más para que antes lo pienses dos veces. ¡Tenlo en cuenta!


Sin tras haber leído estas líneas has llegado a la conclusión de que necesitas vallar tu coto de caza y no sabes quién puede hacerlo, nosotros podemos ayudarte. Contacta con ForestCaza. Trabajamos con los mejores profesionales.


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martes, 21 de febrero de 2017

Corzos, ¡localiza los mejores!

Se acerca la apertura del periodo hábil para la caza del corzo y son muchos los aficionados que ya sueñan con hacerse con un buen trofeo. Sabemos que en apenas un mes no vas a pegar ojo intentando averiguar dónde se esconde ese viejo ejemplar que pocos saben localizar. Pero, ¿sabes dónde encontrarlo? En el siguiente artículo analizamos los aspectos a tener en cuenta para culminar con éxito tus recechos.

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

in.pinterest.com/nilsdorff
El duende -como la mayoría de los cazadores le conocen- es una especie de hábitos solitarios. A pesar de ello, durante estas fechas y hasta el inicio de la primavera, podrás localizar al macho acompañando a la hembra y las crías del año anterior, o incluso formando grupos más o menos numerosos al juntarse varios de estos.

Nuestro protagonista prefiere biotopos de pequeña extensión, con distribución de la flora en mosaico que incluyan agrupaciones arbóreas salteadas, perdidos y siembras. Es habitual que el territorio de un macho se solape con el de varias hembras. Y una vez llegada la primavera, sean los más jóvenes los que deambulen de un lado a otro expulsados por los veteranos o más fuertes, viéndose obligados a colonizar nuevas zonas o bien asentarse en las peores o más humanizadas.

Su dieta es variada y su corto tracto digestivo le obliga a alimentarse frecuentemente. Consumirá  cuando se inicie el periodo hábil de caza -abril en la mayoría de nuestras regiones- renuevos, brotes y yemas de árboles y arbustos, así como multitud de herbáceas.

Trofeos del norte vs. trofeos del centro y sur

Existe una gran variación en cuanto al color, perlado, forma, volumen y tamaño de la cuerna. Estos dos últimos aspectos bastante acusados entre los ejemplares del norte y centro-sur peninsular.

Llama la atención que es precisamente en la cordillera Cantábrica donde encontramos los ejemplares más corpulentos. Sin embargo, sus trofeos son más pequeños. ¿Por qué sucede esto? La respuesta no es sencilla. Existen diferentes opiniones acerca de la causa, sin haber sido hasta el momento, avaladas en profundidad por algún estudio científico.

No obstante, arrojaremos algo de luz al respecto: la genética y la dieta son dos de los principales factores que hacen que los corzos del norte y centro-sur peninsular sean tan diferentes en cuanto a su trofeo. El primer caso se hace patente cuando ejemplares criados en cautividad en el centro peninsular no consiguen desarrollar todo su potencial en fincas del norte y viceversa. En el segundo caso, el factor ambiental cobra relevancia dada la ausencia de suficiente insolación diaria en el norte, privando al corzo de la formación de vitamina D y, por ello, alterando el proceso de calcificación de la cuerna. Además, la presencia de condiciones climáticas adversas, como nevadas, más comunes en el norte o zonas de montaña, provoca que el duende no pueda obtener una alimentación adecuada, consumiendo parte de sus reservas, necesarias estas en la formación del trofeo. Añadiremos que es en estas zonas donde mayores precipitaciones se producen, provocando además un efecto de lavado del suelo -normalmente ácido-, disminuyendo aún más la disponibilidad de minerales fundamentales en la formación de la cuerna del corzo, como el calcio, pasando en menor cantidad a las plantas y de estas al animal, a través de su alimentación.

Caces en el lugar que caces te interesará de igual modo aprender a localizarlos. Pues bien, continúa leyendo. Te contamos cómo.  

¡Localízalos en tu coto! 

Fíjate en estos rastros claves para el avistamiento

  • Rascaderos y escodaduras: se desprenden de la borra o correal durante estas fechas frotando su cuerna sobre árboles y arbustos de pequeño porte. Producen con ello un característico descortezado. Si has encontrado alguna ¡ya has localizado el territorio de un macho!
El corzo gusta de descorrear su cuerna durante los meses de febrero y marzo en pequeños arbustos como jaras, brezos y enebros o en árboles de escaso porte. / ForestCaza. 
  • Excrementos: son pequeños, ovalados y con un característico ‘pico’ en uno de sus extremos. Su tamaño no supera los 8-10 milímetros. 
Excrementos de corzo. / ForestCaza
  • Huellas: son triangulares y alargadas, de forma acorazonada. Sus dimensiones: 4,25 por 3 centímetros aproximadamente. 
Huella de corzo. / ForestCaza
  • Escarbaduras y camas: las primeras son pequeñas zonas que limpian con sus pezuñas como método de marcado, comunes junto a escodaduras. Las segundas, aquellas donde se acuestan para rumiar o descansar. 
Escodadura y escarbadura de corzo. / ForestCaza
    • Siembras: le pirran las mezclas compuestas por trigo, veza y ray-grass. También la esparceta -serán capaces de atravesar otras siembras sin hacer el mínimo caso con tal de llegar a ella-, y ya más adelantada la temporada, el girasol y el altramuz.
    El corzo es capaz de desplazarse atravesando diferentes siembras hasta llegar a su preferida. / ForestCaza.


    Cázalos con ‘el culo’ y… ¡cuidado con el aire!

    Una vez tengamos indicios de su presencia, realizaremos las primeras esperas para localizar los mejores ejemplares, teniendo en cuenta siempre la dirección del viento. Busca un sitio elevado desde el que divises las siembras, praderas o bordes de arroyos más querenciosos. Es en estos enclaves donde ‘dará la cara’. Accede a ellos con el viento en el rostro antes de que amanezca o durante las últimas horas de la tarde -es cuando más activos se muestran y cuando más fácil será localizar los mejores machos-.

    10 puntos a tener en cuenta para acabar con éxito tus recechos 

    1. El equipo: debe estar compuesto por ropa cómoda y preparada para el frío o la lluvia, botas con membrana impermeable y elementos básicos como agua, algo de comida, una navaja, cuerda, guantes, gorra, linterna, trípode o vara y una buena mochila donde llevarlo todo. 
    2. El rifle: dado el pequeño tamaño de nuestro objetivo debes ponerlo a tiro lo más ‘fino’ posible. Te recomendamos que días antes al rececho acudas a un campo de tiro y compruebes este aspecto, si no quieres llevarte un disgusto y errar por ello el corzo de tu vida. 
    3. Calibres adecuados: conviene la utilización de calibres adecuados al tamaño del duende. Entre los más populares y efectivos podemos citar aquellos que se encuentran entre el .243 Win. y el archiconocido .3006 Springfield. 
    4. Óptica: imprescindible que sea de buena calidad, ya que los corzos son más activos precisamente en los momentos en que vamos a disponer de poca luz. También que sean ligeros, para portarlos de manera cómoda. Los mejores visores serán aquellos de aumentos variables -entre 3 y 12- y 'campanas' con dimensiones entre 42 y 50 . Los prismáticos más recomendables: 7x42 u 8x42. 
    5. El mejor momento para intentarlo: como ya hemos comentado es al amanecer y al atardecer cuando los corzos muestran mayor actividad. Aprovecha el medio día para descansar, sobretodo si hace calor ya que los animales permanecerán más tiempo tumbados. 
    6. Querencias: los machos fuertes ocuparán los territorios más favorables y con mejores posibilidades alimenticias. Durante el primer mes de su periodo hábil búscalos en las siembras de cereal (trigo, cebada, centeno) y forrajeras (esparcetas y alfalfas), el monte aún no se ha recuperado de las fuertes heladas invernales y acudirán a ellas tarde o temprano. No les queda más remedio. 
    7. Localización: mira y remira con los prismáticos. Cuántas veces hemos estado frente a una ladera donde había algún corzo y no lo hemos localizado hasta echarnos los prismáticos a la cara. Aunque parezca que puedes verlos a simple vista no lo olvides: los prismáticos serán tus mejores aliados. 
    8. Cómo juzgar un trofeo: te enseñará la propia experiencia, aunque podemos decirte que aquel corzo cuya cuerna no sobrepasa al menos en 5 o 6 dedos la longitud de sus orejas no es bueno. Como dice un amigo nuestro, ante los corzos buenos no se duda, si tienes que echarte los prismáticos a la cara en varias ocasiones y comienzas a justificarte, olvídalo, es más pequeño de lo que imaginas. 
    9. La entrada: una vez localizado el ejemplar a abatir, comprueba la dirección del aire y estudia mentalmente el itinerario de acercamiento que te mantenga alejado de su vista. Según te acerques cuidado con hacer ruido, puede que las hojas o ramas te jueguen una mala pasada y alerten al propio ejemplar o a alguna hembra que lo acompañe. 
    10. El disparo: si ya permaneces apuntándolo, no te precipites. Busca un buen apoyo y espera a que se cruce. Apunta al codillo y contén la respiración. Deja que la detonación te sorprenda. En caso de fallarlo acude al lugar del disparo, puede aparentemente no haberlo acusado y sin embargo estar herido.

    ¿Qué es lo que determina la calidad de los trofeos?

    Macho de corzo aún con la cuerna cubierta por borra. / ForestCaza
    • Densidad de población: Respecto a la estructura de la población, algunos autores opinan que la ausencia de corzos adultos y una relación de sexos desproporcionada a favor de las hembras pueden tener como consecuencia que algunos machos se vean sometidos a esfuerzos excesivos durante el celo, pierdan mucho peso y lleguen al invierno mermados físicamente. En esta situación, la cuerna formada al año siguiente será de peor calidad como consecuencia de la menor disponibilidad de reservas por parte del organismo.
    • Genética: como ya hemos apuntado es uno de los aspectos a tener en cuenta. Aunque algunos afirman que en los corzos no hay ningún animal selectivo, sí existen ciertas deformidades que pueden heredar los futuros corcinos, y en cuanto al trofeo se refiere, si buenos ejemplares quieres tener, deberás plantearte eliminar primero aquellos cuyo trofeo no sea adecuado, bien por alguna malformación o bien porque su desarrollo no sea proporcionado a su edad. 
    • Alimentación: es primordial, sobre todo cuando el animal es joven, para un adecuado desarrollo óseo. Escasez de alimento o falta de determinados nutrientes como el calcio, producirá dificultades en el proceso de calcificación de la cuerna y, por ende, peores trofeos. 
    • Estado de salud: determina este las condiciones idóneas del desarrollo de la cuerna, debido a alteraciones en el metabolismo o a la pérdida de energía. Aquel ejemplar enfermo o con dificultades en los meses cuando se desarrolla esta –finales de invierno-, difícil tendrá lograr que su metabolismo dé lo mejor de sí y su trofeo estará evidentemente por debajo de su potencial genético.
    • Estrés: es otro factor a tener muy en cuenta. Actividades mal organizadas o trabajos agrícolas o forestales intensos, la presencia de otros animales no compatibles o la inadecuada gestión del turismo en la zona, pueden echar al traste la tranquilidad de nuestro cérvido, y por tanto su estado de salud y el adecuado desarrollo de la cuerna.


    En resumen, son muchos y discutibles los aspectos a tener en cuenta para comprender el desarrollo de la cuerna y la distribución de los mejores machos de corzo en un determinado coto, aunque bien es cierto que los que consideramos más importantes son los que aquí han sido citados y, por consiguiente, aquellos a tener en cuenta para la gestión y localización de los mejores.

    Esperamos que estas breves líneas hayan servido de ayuda para todos aquellos aficionados interesados en la caza y gestión del duende del bosque.

    Suerte ¡y al corzo!

    Nos vemos en el monte.




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    martes, 3 de mayo de 2016

    Bebederos a prueba de jabalíes

    La instalación de bebederos y comederos puede cubrir las necesidades básicas alimenticias de la mayoría de las especies de menor de nuestro coto de caza. Sin embargo, si ronda el jabalí, deberemos de tomar unas medidas mínimas de precaución a la hora de instalarlos. En el siguiente artículo te contamos cómo construir bebederos económicos para caza menor y ¡a prueba de jabalíes!

    Texto y fotos: Eduardo Pompa / ForestCaza


    El profundo cambio agrícola sufrido en las últimas décadas debido entre otras causas a la agricultura intensiva, la concentración parcelaria, la mecanización de la mayoría de las labores y el abandono de terrenos marginales, han hecho de nuestro campo un ecosistema más homogéneo que antaño.
    Siempre se ha dicho que el coto fetén es aquel terreno ondulado, con pequeñas parcelas de cultivos variados, separados por pequeñas alineaciones arbóreas o incluso formando pequeños rodales, donde la homogeneidad brille por su ausencia. Osease: el famoso mosaico. 
    Si nuestro coto se ajusta poco al anterior modelo y a esto le añadimos que existe poco cereal o escasos puntos de agua, la solución si queremos tener perdices, liebres y conejos es evidente: instalar comederos y bebederos para ayudar a estas especies a sobrevivir. 
    Si a la falta de agua y comida le añadimos la presencia de ganado o caza mayor que pueda deteriorar el estado de estos bebederos y comederos, o disminuir su disponibilidad, nuestras perdices tienen los días contados.
    Para evitar este fracaso y centrándonos en el caso de los bebederos, te proponemos instalar un modelo bastante económico con la particularidad de añadirle algunas protecciones para que el ganado o los jabalíes no puedan hacer de las suyas.

    Construyendo el bebedero:

    Existen multitud de modelos de bebederos en el mercado. Algunos de ellos bien podrían valer para nuestro propósito, como son las nuevas cubas de hormigón que contienen alrededor de mil litros de agua con una pileta incorporada. Sin embargo, hemos desechado estos por su gran coste económico y de instalación.
    La idea es construir un bebedero sencillo. Esto lo podemos hacer con una simple pila de hormigón o pvc dotada de una boya conectada a un bidón de plástico mediante una goma de butano. El sistema que utilizan estas pilas es similar al de una cisterna de váter: a la vez que los animales vayan bebiendo, el nivel del agua de la pileta disminuirá y la boya lo hará de igual manera, descubriendo el orificio a través del cual se llenará de nuevo la pila.
    Parte del material a utilizar
    Para construir nuestro bebedero, lo primero es hacernos con el material: necesitaremos unos alicates, una azada, un bidón de plástico de entre 100 y 200 litros de capacidad, varios metros de mallazo (de los utilizados en la construcción de forjados), cuatro varillas de ferralla, una maceta, alambre, un nivel, una taladradora, una válvula de las de las ruedas de automóvil y un metro de goma (igual que las utilizadas para el gas butano) por bebedero.
    Una vez decidido dónde vamos a emplazar el bebedero, nos dispondremos a limpiar la zona de pasto con la azada. Debemos tener en cuenta que su finalidad es que nuestras especies de menor puedan utilizar la totalidad del coto, evitando desplazamientos innecesarios y concentraciones de animales con el consiguiente estrés y el riesgo que conlleva.
    Detalle de la válvula utilizada como conexión entre goma y bidón
    Es importante limpiar varios metros alrededor del bebedero, para que a los animales no les produzca recelo acudir a él y se sientan seguros ante una posible necesidad de huida por la presencia de algún predador. Posteriormente realizaremos un taladro al bidón en la parte inferior, donde colocaremos la válvula. Debemos explicar que a la válvula se le debe eliminar su contenido interior, ya que tan solo la utilizaremos como conexión, a través de la goma, entre bidón y pileta. 
    Una vez instalada y ayudándonos de los alicates y un par de trozos de alambre, uniremos el bidón a la pileta. Esta debe instalarse de manera totalmente horizontal y algo más baja que el bidón para que la diferencia de altura ayude en la circulación del agua hacia la pileta. Podemos ayudarnos del nivel para realizar esta operación.
    Una vez instalados bidón y pileta, rellenaremos este de agua y procederemos a proteger con mallazo el perímetro del bebedero. Podemos recibir la pila con hormigón si disponemos de él, siempre quedará mejor protegido y aumentará su resistencia y durabilidad.
    Bebedero para caza menor terminado
    A continuación, ayudándonos de cuatro varillas de ferralla, instalaremos el mallazo rodeando el bebedero de manera que las especies de caza menor puedan acceder a él, a través de los grandes orificios del mallazo, pero por el contrario no sea posible para el ganado o los jabalíes.
    Por último, podemos cubrir el bidón bien con brezo, ramas o elementos del entorno para mimetizarlo y evitar así el posible impacto visual.
    Para facilitar su revisión y mantenimiento, es aconsejable situarlos en lugares accesibles. Si tienes pensado instalar también un comedero, puede hacerlo junto a él.

    Precauciones:

    Comedero y bebedero protegidos con mallazo
    Los comederos y bebederos deben instalarse en zonas donde sean realmente necesarios o porque no exista, como comentábamos antes, una distribución adecuada de cultivos o de puntos de agua.
    Su distribución se realizará de manera homogénea, evitando las zonas de monte cerrado. Colocaremos una unidad cada 20 o 50 hectáreas, dependiendo de la densidad de especies.
    Es aconsejable el tratamiento sanitario sistemático del agua con diferentes productos antibióticos y antiparasitarios, medida que sólo adoptaremos bajo prescripción y control veterinario. Esto es de vital importancia como también lo es saber qué agua es el que estamos aportando a nuestras perdices. La ignorancia en ocasiones puede llevarnos a crear lugares de desarrollo de determinadas enfermedades o insectos que la transmitan.

    Esperamos que nuestras indicaciones les sirvan para hacer de su coto de caza un lugar más cómodo para las especies que viven en él, y esperamos que nuestros consejos les guíen en la construcción de bebederos sin que nuestro amigo el jabalí ¡eche al traste tu trabajo y dinero!.

    Si necesitas que nuestros técnicos te echen una mano no dudes en contactar con nosotros.


    domingo, 10 de enero de 2016

    Proyectos de Ordenación Cinegética y Planes Técnicos de Caza


    Un Proyecto de Ordenación Cinegética es aquel que pretende garantizar la conservación de las especies tanto cinegéticas como no cinegéticas, así como la capacidad de carga del acotado objeto de estudio, de forma que se garantice una correcta explotación de las especies objeto de caza y un aprovechamiento sostenible sin perjuicio de otros valores medioambientales.
    Para el ejercicio de la actividad cinegética, en todo acotado deberá existir un Plan Técnico de Caza en el que se recogerá una descripción pormenorizada del terreno forestal en sus aspectos ecológicos, legales, sociales y económicos y, en particular, un inventario cinegético que incluya el inventario de poblaciones silvestres existentes, la estimación de extracciones o capturas por especie a realizar y los criterios de gestión, con un nivel de detalle tal que permita la toma de decisiones en cada una de las unidades del monte y la estimación y optimización de sus rentas.
    ForestCaza es especialista en la redacción de este tipo de Proyectos. Si necesita asesoramiento técnico o decide solicitarnos presupuesto sin compromiso no dude en contactar con nosotros.
    lunes, 3 de agosto de 2015

    Oferta de recechos de machos y hembras de cabra montés




    ForestCaza® ha sido adjudicataria de varios permisos de caza en rececho de machos y hembras de Cabra Montés, en terrenos de la Reserva Nacional de Caza de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (Granada).


    Como siempre, buscamos que nuestros clientes puedan cazar a precios muy ventajosos, en fincas con garantía.


    Los datos de los recechos son los siguientes:


    ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: (1-2-2016):


    TODOS LOS PERMISOS HAN SIDO ADJUDICADOS. SI ESTÁS INTERESADO EN ESTE TIPO DE RECECHOS PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS A TRAVÉS DEL CORREO: INFO@FORESTCAZA.COM Y TE MANTENDREMOS INFORMADO DE NUEVOS PERMISOS.


    MACHO MONTÉS SELECTIVO:

    Dos días de caza consecutivos a elegir fecha hasta el 31 de mayo de 2016.
    El cazador irá acompañado durante el rececho por un guarda de la Reserva Nacional.
    El precio del permiso es de 750€ IVA incluido. Incluido también en el precio: transporte en vehículo todoterreno de la Junta de Andalucía durante la cacería, gasolina del vehículo, entrada y propinas. No se paga ningún gasto adicional ni ningún tipo de cuota complementaria fuera del permiso de caza.
    En este tipo de permisos se consideran selectivos aquellos ejemplares con edades comprendidas entre los 5 y los 7 años. La selectividad consiste únicamente en seleccionar animales que estén dentro de dicho rango de edad. Independientemente de la longitud o puntuación del Trofeo. En ningún caso se busca animales defectuosos. El objetivo son animales adultos con cuernos bien formados.


    HEMBRAS ADULTAS DE CABRA MONTÉS:

    Un día de caza a elegir fecha hasta febrero de 2016.
    El cazador irá acompañado durante el rececho por un guarda de la Reserva Nacional.
    El precio del permiso es de 275€ IVA incluido. Incluido también en el precio: transporte en vehículo todoterreno de la Junta de Andalucía durante la cacería, gasolina del vehículo, entrada y propinas. No se paga ningún gasto adicional ni ningún tipo de cuota complementaria fuera del permiso de caza.


    Por tanto, tendrá oportunidad de cazar machos y hembras de cabra montés no defectuosos a un precio excepcional.


    Si está interesado o desea obtener información más detallada no dude en contactar con nosotros.



    Asesoría e Ingeniería Cinegética y Forestal

    Tel. 91 028 99 06 / 685 198 167. Fax. 91 217 80 26

    info@forestcaza.com
    martes, 7 de abril de 2015

    Corzos... ¿En espera?


    Cuando pensamos abatir al duende del bosque, nos imaginamos con el rifle al hombro pateando monte y realizando asomadas querenciosas. Sin embargo, existen otras modalidades que, aunque menos practicadas, pueden darnos más de una satisfacción. Una de ellas es el aguardo. Te contamos cómo y porqué practicar esperas para cazar corzos.

    Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com


    Antes de elegir la ubicación del puesto
    conviene analizar todo el territorio
    para saber por dónde se mueve el corzo. / ForestCaza
    'El corzo se caza con el culo'. Seguro que en más de una ocasión has escuchado esta frase. Y bien es verdad que si dedicamos tiempo a observar el comportamiento de los corzos de nuestro coto, sabremos cuáles son sus territorios y querencias, dónde se encuentran los buenos trofeos y cómo realizar la entrada al ejemplar para que el aire no nos juegue una mala pasada.

    Estas esperas con prismáticos en mano es bueno realizarlas incluso en época de veda, para tener controlada la población, e incluso para dar caza a algunos corzos difíciles cuando lo intentamos mediante el rececho.

    ¿Por qué cazarlos en aguardo?

    La pasada temporada corcera un amigo y compañero de afición me contaba que había localizado un corzo impresionante en su coto, pero que no tenía narices a entrarle sin que el avispado cérvido le detectara antes y tomara las de Villadiego. Su territorio se encontraba en una hondonada con un pequeño prado en su interior. Había intentado entrarle en varias ocasiones y por diferentes sitios. En todas ellas había fracasado. Cuando lo hacía desde la parte superior, el aire revocaba y el corzo le ladraba desde el monte tras una pequeña carrera. Cuando lo hacía desde abajo, no podía verlo debido a la densa vegetación hasta que casi estaba encima. Al final, tras varios intentos, tuvo que entrar casi de noche al testero de enfrente y hacerle una espera desde un risco a más de 300 metros para conseguir abatirlo. Necesitó no uno, sino varios días.

    Casos como el anterior hacen que las esperas o aguardos se practiquen como una modalidad más en la caza del duende. También puedes optar por ellas si el coto donde pretendes cazarlos no reúne las condiciones necesarias para hacerlo caminando o si nuestras facultades físicas no nos dejan más remedio.

    Una modalidad muy efectiva

    La caza del corzo en espera o aguardo es una de las más eficaces para practicar la caza selectiva: consiste en situarse en una posición dominante desde donde podamos observar un lugar querencioso. Son típicas las esperas realizadas con vistas a prados de diente donde gusta de alimentarse: campos de frutales, siembras, praderas junto a arroyos... Estos aguardos que realizaremos desde el suelo o bien desde puestos elevados en puntos estratégicos -pueden estos últimos permitir una mejor visualización de la zona donde previsiblemente aparecerá el corzo- aunque la mayoría de las veces no será necesario y con una simple silla plegable y un trípode, podremos apostarnos en el lugar elegido.


    Típico lugar desde el que realizar una espera: atalaya con vistas a prado de diente junto a

    rivera y vegetación asociada como: esparceta, zarzas, majuelos y otros. / ForestCaza

    Acércate al puesto con precaución

    Si meses antes de la apertura de veda hemos observado a los animales y sabemos bien dónde están aquellos a los que queremos dar caza, el día que vayamos a realizar la espera sabremos con exactitud cuál es el sitio idóneo hacia el que dirigirnos. Una vez en el campo, lo primero que debemos hacer es comprobar la dirección del viento. Siempre debemos asomarnos a la zona donde realizaremos la espera con el aire de cara. Si esto no es posible, lo haremos de modo que llegue lateralmente, evitando siempre que nos dé en la nuca. Si nada de esto es posible, lo mejor es que elijamos otra zona de caza ese día, pues en cuanto intentemos entrar en el territorio del corzo que buscamos, éste nos detectará con antelación y ni siquiera llegaremos a verlo. 

    También es importante entrar sigilosamente al lugar elegido, pues existe la posibilidad de que el corzo que esperamos abatir se encuentre ya en el prado o siembra y lo espantemos. Caminaremos despacio efectuando pequeñas paradas para escuchar y observar con los prismáticos si hemos levantado con nuestra entrada algún ejemplar.
    Las posiciones elevadas siempre  son
    ventajosas, ya que nos permiten observar
    mejor el terreno por el que aparecerá el
    duende del bosque. / ForestCaza

    Si conseguimos llegar hasta el lugar elegido sin ser vistos ni oídos, nos colocaremos en una posición cómoda, ya que quizá tengamos que esperar sentados durante unas cuantas horas. También es importante preparar un buen apoyo: yo suelo utilizar un trípode que fabriqué artesanalmente con tres varas de avellano, pero también podemos utilizar elementos del medio como muros de piedra o ramas de árboles sobre los que colocaremos el morral. Si tenemos la suerte de que nuestro objetivo entra en la zona de disparo, intentaremos efectuarlo con la suficiente precisión como para no dejarlo herido.


    Así es más fácil valorarlo

    Una de las grandes ventajas de estos aguardos es que una vez aparezca podremos observar al corzo con mayor detenimiento que durante un rececho, en el que puede haber advertido nuestra presencia y estar bajo aviso. En una espera el duende del bosque desarrolla su comportamiento con naturalidad ofreciendo la oportunidad de hacer una detenida y correcta valoración del trofeo, del estado sanitario del animal y de otras características que nos ayuden a determinar si merece la pena abatirlo.
    Joven ejemplar detectado durante una espera. / ForestCaza

    ¿A qué hora le espero?

    Los aguardos de tarde suelen ser mejor que los de mañana, ya que al amanecer el corzo realiza recorridos más largos y utiliza más el monte como protección, mientras que por la tarde sus movimientos son más decididos y encaminados hacia los lugares de forrajeo.
    Observamos a través del visor de nuestro rifle un ejemplar localizado durante una espera. / ForestCaza

    ¿Cazar corzos en invierno?

    Hay comunidades en las que se permite cazar el corzo hasta noviembre, pero ¿sería recomendable permitir hacerlo en los meses siguientes? En diciembre y enero comienzan a descorrear los machos más viejos, entre ellos los que deberían ser eliminados por senectud y el decaimiento de su cuerna y otros que por su calidad y fortaleza corporal han desarrollado los mejores trofeos. Si cazásemos un corzo descorreado en esta época nos aseguraríamos que estamos en alguno de los dos casos anteriores y no nos dejaríamos encandilar por una cuerna juvenil. Además, es en esta época cuando se redefinen los territorios y estos podrían ser ocupados con facilidad en caso de abatir cualquier macho. Obviamente esto no ocurre en toda España, pero si en algunas sierras, y es allí donde no sería descabellado llevarlo a cabo.

    Por otro lado, y bajo nuestro punto de vista, la segunda quincena de diciembre sería la época más adecuada para hacer gestión y equilibrar las densidades de machos y hembras, haciendo uso de los precintos de estas últimas que la administración nos haya autorizado. Ya que si abatimos una con cría del año, esta ya será lo suficientemente grande como para poder sobrevivir huérfana, al contrario de lo que sucedería si hacemos lo mismo durante la primavera.

    Hembra alimentándose en un prado durante la primavera. /ForestCaza




    Asesoría e Ingeniería Cinegética y Forestal

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    miércoles, 11 de marzo de 2015

    El Lobo en la Comunidad de Madrid

    A mediados de octubre los medios de comunicación anunciaban la aparición del cánido en territorio madrileño. Ya en 2012 la Asociación Naturalista Carpetania grabó las andanzas de siete ejemplares, desde entonces, según aseguraban, había habido varios avistamientos, aunque se pensaba que el lobo no estaba totalmente establecido. Sin embargo, parece que ha venido para quedarse. Hemos decidido interesarnos por su situación actual en la sierra madrileña y la potencialidad del medio para albergar futuras poblaciones.

    Texto: Eduardo Pompa.

    A lo largo de los años han corrido auténticos ríos de tinta sobre el lobo y su ancestral enfrentamiento con el hombre. Enfrentamiento, que casi se salda con la total desaparición del cánido en nuestra Península Ibérica. A día de hoy, gracias a su protección y la prohibición de su caza en ciertas zonas, unida a otros factores no menos importantes, han permitido multiplicar las poblaciones loberas llevándolas a colonizar zonas de nuestra geografía en las que hacía décadas que brillaban por su ausencia.
    En la capital española, el lobo se extinguió en los años cuarenta. Bien es verdad que en 2007 eran varios los vecinos, ganaderos, cazadores y otros, quienes aseguraban haberlo visto en territorios de la capital española. Parecía que alguna manada realizaba alguna que otra incursión, pero no fue, como comentábamos, hasta 2012 cuando pudieron grabarse en vídeo siete ejemplares: dos adultos, un subadulto y cuatro cachorros en el Valle madrileño del Lozoya. Dichas imágenes, demostraron que por primera vez en 70 años, el lobo se había reproducido en Madrid. Lo que no estaba constatado es que el Canis lupus se hubiera establecido. Ni siquiera la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tenía constancia de la existencia de este grupo en ese entorno.
    Técnicos de la administración decidieron instalar cámaras de fototrampeo para intentar obtener pruebas concluyentes y saber si realmente, nuestro amigo el lobo, había decidido venir, pero esta vez para quedarse. Y así obtuvieron los vídeos publicados el pasado mes de octubre en los que pueden verse dos machos, una hembra y tres lobeznos del año. Los nuevos avistamientos de la manada con sus crías no deja lugar a dudas: los cánidos están a sus anchas en la zona y han escogido este territorio para vivir.
    Estamos de enhorabuena, pensé al ver la noticia, sin embargo, mi alegría se veía empañada tras leer las declaraciones del actual Consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid Borja Sarasola: “Podemos decir que el lobo ya es una parte más del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama” “"Son indicadores de que la Comunidad tiene una biodiversidad extraordinaria y está consiguiendo que especies que ya no podían vivir en una zona tan densamente urbana como Madrid vuelvan a hacerlo. La llegada del lobo en Madrid es una expresión de que hemos llegado a un punto de máxima protección de los espacios naturales" Estamos de acuerdo en que hemos llegado a un punto de máxima protección en la zona del Parque Nacional (y tanto, de todos es conocida la absurda política a seguir en este tipo de Parques no estando permitida la caza deportiva), pero de ahí, a que ello haya influido en la vuelta del lobo a Madrid hay un abismo. Sobre todo si tenemos en cuenta que los lobos, ya merodeaban por la capital madrileña mucho antes de declararse el nuevo Parque Nacional.
    El actual Consejero, añadía: "Quiero hacer un llamamiento a los ganaderos y los que puedan tener cierta preocupación por la reintroducción de esta especie en la región" De momento, son sólo pocos ejemplares, o eso es lo que parece, por lo que ha lanzado un mensaje de "tranquilidad" a los ganaderos ya que, según indicaba el titular regional de Medio Ambiente, "no tienen ninguna necesidad de ir a las cabañas ganaderas porque tienen su alimento en el Parque Nacional". Creo que Sarasola desconoce la biología del lobo ibérico, quien prefiere atacar una oveja o un ternero antes que un jabalí o un corzo, animales mucho más esquivos para él. De todos modos no hay por qué alarmarse. Lo único que debe hacer es cerciorarse de que una vez comiencen a producirse nuevos daños a la cabaña ganadera (no es un caso hipotético, ya el año pasado gastaron 6000 euros en compensar ataques de lobos a ovejas en la capital española), lo hagan de una manera rápida y eficaz, o por el contrario, como lamentablemente ha pasado y pasa en otras Comunidades Autónomas, serán los propios ganaderos quienes, cansados de esperar meses e incluso años el ingreso de la correspondiente indemnización, tomen la justicia por su mano.


    El testimonio de cazadores y ganaderos:

    Javier del Pozo pertenece a la Sociedad de Cazadores de Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias (LONASI), municipios situados en el madrileño Valle del Lozoya. Cuando le preguntamos por el lobo responde con sinceridad: “No es raro verlos. Desde hace algunos años es muy normal que algunos se vean durante las batidas de jabalí de los pueblos de la zona. Aunque existe un cierto recelo a decir las zonas donde se suelen ver”. Él ha sido quien nos ha puesto en contacto con su tío José Antonio Hernanz, alcalde de Lozoyuela, quien nos cuenta su primer encuentro con el lobo: “Fue hace ya unos tres años. Recuerdo que fue uno de los últimos jueves de mes que permitimos ir a la menor. Estaba cazando con mis perros y noté un extraño comportamiento en ellos. De repente, algo más alejado, vi un animal parecido a un zorro que huía de la zona en la que yo me encontraba y una vez se alejó unas decenas de metros, giró y se quedó parado en lo alto de una piedra, mirándome. Fue cuando me di cuenta que realmente era un lobo. Además vino a mi cabeza el recuerdo del daño que sufrió un pastor del pueblo, al que días antes habían matado algunas ovejas.”
    El ganadero del que nos habla el Alcalde se llama José Manuel Rodríguez, el cual nos relata cómo fueron los primeros ataques “Hace ya unos tres años encontré varias ovejas muertas. No sabía qué podía ser. Cada noche me mataba 6 o 7. Al final tuve que encerrarlas diariamente. Si no, no me deja una”. Le pregunto si denunció los hechos y si está seguro que era el lobo. Me asegura haberlos visto, pero no llegó a denunciar. Solucionó el problema encerrándolas cada noche. Me habla de muchos otros ganaderos cuyos terneros u ovejas han sufrido ataques: “Si quiere le doy el teléfono de Ángel de Paredes de Buitrago, o de otro chico de Oteruelo, que también te puede contar algo”. Parece que los ataques no son algo esporádico. Llamo a Ángel García. Se desahoga conmigo contándome los ataques que ha sufrido y el malestar provocado por la falta de eficacia de la Administración: “Tengo puestas siete denuncias por ataques de lobo al ganado. Y aunque he llegado a cobrar los animales en casi todas las ocasiones, hemos recibido el dinero casi un año después. Yo como todos los días ¿sabe? Además me exigen sacar un seguro. Como yo digo: si tengo que pagar un seguro, pagar a Hacienda, alimentar a los animales, etc. para que luego el lobo los mate y no cobrar hasta pasado un año. ¿De qué vivo yo ese año?”
    No es un caso aislado. A la par que voy hablando con ganaderos, alcaldes y cazadores de la zona, ellos mismos me ofrecen el teléfono de muchos otros. Hablo por último con Rufino Ruiz González del municipio de Lozoya. “He recibido ataques al ganado en 2009, 2010 y 2011. En 2010 me mataron 25 ovejas”. Cuando le pregunto cómo sabía que eran lobos y no perros asilvestrados u otros, ríe y asegura: “Mire usted. El lobo me mataba las ovejas ¡delante mío! Esto que le voy a contar ya se lo dije a los de Madrid (se refiere a los Técnicos de la Administración): Era uno más grande y otro más chico. Bajaban del monte al rebaño a diario y me las mataban y se las llevaban delante mía. Yo les daba voces y les intentaba asustar con una vara, pero no había manera. Ahora he tenido que criar tres mastines, que me cuestan un dinero mantenerlos, ¿sabe?” Para corroborar las afirmaciones de Ángel, el ganadero de Paredes, le pregunto a Rufino si ha recibido algún dinero por esos ataques. “Casi todos hemos cobrado. El problema es que nos exigen tener un seguro y declarar el daño antes de 48 horas. No sé si usted sabe algo de campo, pero ya le digo yo que con las ovejas es más sencillo, pero si le matan un ternero de una vaca que anda en la sierra igual no te das cuenta hasta pasados unos días y es probable que no encuentres ni el ternero siquiera. ¿Cómo quieren que estemos contentos si son pérdidas por todos lados?” Su compañero Victorio también ha sufrido ataques a terneros.
    Como comentamos aún son pocos los lobos y muchas las personas descontentas. Es el eterno problema, el eterno enfrentamiento.


    La potencialidad del medio:

    Enrique Fernández Domínguez es Ingeniero Técnico Forestal y un experto en lobo ibérico. Su proyecto fin de carrera versaba sobre la “Evaluación de la disponibilidad de hábitat para la recuperación de las poblaciones de lobo ibérico (Canis lupus L.) en la Comunidad de Madrid”. Realizó un arduo trabajo analizando la posible conectividad de las poblaciones loberas de Castilla y León con la Comunidad de Madrid, así como los conflictos que ello ocasionaría, las mejoras a realizar y otros factores a tener en cuenta.
    Nos comenta algunas de las conclusiones de su estudio: “Por un lado, para obtener una recolonización viable, serían necesarias actuaciones de mejora de la conectividad entre las principales zonas de hábitat disponible. Además, el consenso de todas las partes afectadas es imprescindible a la hora de adoptar cualquier medida a favor del lobo ibérico. Y sería necesario que ese diálogo se mantuviera entre todas las partes.”
    “Para una recuperación a corto plazo sería importante contar con un sistema de indemnizaciones que sea lo más eficaz posible. Sin demorar mucho en el tiempo, para que las pérdidas económicas sean rápidamente repuestas.” Añade.
    “Si pretendemos una recuperación viable y sostenible a largo plazo, entonces se debe contar con una figura de protección legal, tanto para la especie, como para el hábitat potencial. Además si queremos que esta recuperación sea definitiva, la concienciación social es una pieza clave. Sobre todo con ganaderos y cazadores.”


    Para saber más…

    Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

    Peso: 45–35 kg, machos, y 35–25 hembras.

    Longitud: 140–100 cm.

    Distribución: Presente en España y Portugal con dos poblaciones separadas por el río Duero: la norteña estable; la sureña algo más inestable. Tendencia de expansión hacia el Este y presencia anecdótica en Cataluña y Madrid.

    Ecología: Único depredador de ungulados de la Península Ibérica. Influye en la selección natural de las especies junto al control y saneamiento de sus poblaciones. Ataca y devora a otros cánidos que solapan su territorio como zorros y perros asilvestrados, así como, ocasionalmente,  a animales domésticos y carroña.
    Cazador social y carnívoro generalista de amplio espectro trófico. Único superpredador terrestre de un incalculable valor ecológico.

    Biología:

    Celo: Enero-Marzo.

    Gestación: 63 días.

    Parto: anual, Mayo; rango Abril-Junio.

    Camada: 5 cachorros de media.

    Esperanza de vida: 15 años.
    miércoles, 11 de junio de 2014

    Gestión de Daños de Jabalí

    Los daños que los jabalíes causan traen de cabeza a numerosos agricultores y el enfrentamiento de estos con los cazadores es ineludible. Sin embargo, si estudiamos la etología del suido y aprendemos algunas nociones básicas sobre su gestión, podemos reducir estos daños. A continuación les contamos cuales son las prácticas adecuadas para mitigarlos.


    Daño en Pino Silvestre
    Los daños causados por el jabalí, están íntimamente relacionados con aspectos de la biología de la especie, como son: el celo, la dieta y su comportamiento.
    En cuanto a la reproducción, hay que tener en cuenta que está marcada por la disponibilidad de alimento. Así pues, la mayoría de los alumbramientos se producirán en los meses de abril y mayo, coincidiendo con la maduración del cereal o el brote de los viñedos. De aquí se deriva el primero de los problemas de interacción de nuestro jabalí con los cultivos agrícolas.
    También de importancia es conocer la estructura de población de este artiodáctilo. El jabalí es un animal social, con un marcado comportamiento matriarcal. Generalmente suelen juntarse tres o cuatro hembras con sus crías, seguidos estos grupos por otros animales periféricos, sobre todo machos en época de celo.
    Estos grupos son liderados generalmente por la hembra más vieja. Este comportamiento jerárquico y la competencia de estos grupos con otros de la misma especie, determina el número de jabalíes que entra a los cultivos y por ende, su mayor o menor impacto.
    Bien es cierto, que el jabalí es un animal omnívoro y basa su dieta en diversos alimentos, según su disponibilidad. No obstante, tiene una muy marcada preferencia hacia alguno de ellos. De esta manera, si en la zona donde habita un jabalí encuentra uno de estos como puede ser: el maíz, el trigo, la avena o diferentes frutos forestales como bellotas, almendras, hayucos y otros; tenderá a alimentarse de él como principal complemento dietético y los daños ligados a esta fuente de alimentación serán cuantiosos.
    En zonas de hábitat forestal se ha detectado que la presencia de daños de jabalí coincide con la vecería de las especies forestales. Esto significa, que en aquellos años de escasa fructificación los daños del jabalí son cuantiosos y no así en años de abundante fruto.

    Gestión de sus daños:
    Daños en siembra de cereal
    Como en tantas otras especies el debate está servido. El impacto del jabalí a los cultivos siempre está marcado por la controversia y en la mayoría de los casos su gestión se reduce a un permiso de espera para así “tapar la boca” a los cazadores, o al pago de una indemnización por daños a los agricultores.
    Generalmente, ninguna de las dos anteriores soluciones acaba con el problema, ya que en la mayoría de los casos las indemnizaciones no satisfacen a los afectados y tampoco se expiden de una manera acertada estos permisos de control de la especie mediante la caza. Para que entendáis esto último os expongo un caso particular: en la primavera de 2012 los agricultores de un coto de caza menor de la Comunidad de Madrid nos avisan de los daños ocasionados por los jabalís en diferentes cultivos. El presidente del coto solicita un permiso especial por daños para la caza en espera. Este permiso no es concedido hasta agosto. Totalmente absurdo pues el daño ya está hecho y los agricultores hace más de un mes que han cosechado.
    Creo que la verdadera gestión es aquella que aúna el atajo del problema desde diferentes puntos. Y esto pasa previamente por una buena prevención de los daños.
    En la prevención existen diferentes alternativas. La primera es la gestión de las poblaciones mediante su aprovechamiento cinegético. Pero estudiando la densidad de población, la distribución del jabalí en la zona donde se han producido los daños y teniendo en cuenta los aspectos anteriormente apuntados como son el comportamiento, el celo y la dieta de este.
    Cazadores inexpertos no entienden bien este tipo de permisos y son reacios a disparar sobre ejemplares jóvenes, demostrando mayor interés por la búsqueda del trofeo. Creo que esto es un error. Este tipo de actuaciones ocasiona la muerte de grandes jabalíes, muchas veces hembras -dada la inexperiencia del cazador y la escasa visibilidad en las esperas nocturnas- que en numerosas ocasiones van acompañadas de jóvenes jabalíes que al quedarse huérfanos son obligados a sobrevivir a expensas de lo que conocen: el cultivo en cuestión. Produciendo una reacción inversa, con lo que el daño que se pretendía evitar se verá incrementado.
    Otra manera de prevenir estos daños es la alimentación suplementaria. Aunque menos efectiva, tiene por objeto disuadir a los animales atrayendo su atención hacia puntos seleccionados. Estos puntos pueden ser comederos artificiales o siembras expresas para la alimentación del jabalí.
    También es interesante el estudio de la implantación de los cultivos. Se puede planificar la implantación de estos de manera que aquellos menos atractivos -como las variedades de trigo con grandes aristas, ciertas variedades de cebada, colza, etc.- queden situados en el borde de los encames, y aquellos más sensibles -como el maíz o el trigo- queden situados a mayor distancia de las zonas donde descansa el jabalí.
    También son ocasionalmente utilizados los “elementos barrera”. Dentro de estos podemos incluir los cerramientos con malla cinegética, los pastores eléctricos y los repelentes.
    El pastor eléctrico es uno de los métodos más efectivos. Su funcionamiento es la liberación de descargas eléctricas al jabalí una vez toca el hilo haciendo que este retroceda e impidiendo su entrada al campo. Es indispensable que el voltaje de impulso supere los 6.000 voltios, ya que a pesar de ser efectivas para ganado doméstico descargas eléctricas de menor voltaje, en el caso del jabalí pueden no ser suficientes. Los hilos del cercado se colocarán a 25 y 50 centímetros del suelo.
    Otro método disuasorio son los repelentes olfativos. Este tipo de repelentes son eficaces pero durante un pequeño periodo de tiempo.
    Como conclusión podemos apuntar que la prevención de daños no es algo imposible, sin embargo, aún o se ha descubierto ningún método que sea la panacea. El estudio de las poblaciones y la combinación de diversos métodos pueden evitar numerosos daños agrícolas y rebajar notablemente el importe de las indemnizaciones. Para ello es importante la colaboración y el trabajo conjunto de agricultores, gestores y cazadores. En la práctica, un método efectivo en un caso particular puede no ser válido bajo otras circunstancias. Por ello, es necesario realizar un minucioso estudio de las características del hábitat y valorar el problema detenidamente, para después organizar en el tiempo y en el espacio los métodos alternativos apuntados anteriormente.

    Texto y fotos: Eduardo Pompa.